Sexo en publicidad: la moda que nunca pasa

¿Os acordáis del anuncio de “busco a Jacq’s”, o del de la Coca Cola Light en la oficina? Desde los inicios de la publicidad, sexo y persuasión han ido continuamente cogidos de la mano. Sin duda, se trata de uno de los recursos más empleados por los creativos (nos remontemos a la época que nos remontemos) a la hora de tratar de movilizar las emociones y sensaciones humanas en la dirección de un producto o servicio en particular. Y es que es evidente: el sexo vende, siempre lo ha hecho. Simplemente, porque es una de las cosas que más suelen interesarnos en la vida.

Pero, ¿es completamente necesario recurrir al sexo o al erotismo para vender un perfume, un coche o una bebida? Probablemente no, sin embargo, durante años lleva haciéndose con (al parecer) bastante buenos resultados. Hay publicistas que aseguran que hasta un 90% de los spots que nos llegan tienen algún tipo de connotación sexual, aunque no siempre sea al cien por cien evidente. Y es que hay muchas maneras de evocar o sugerir el asunto sexual sin que resulte explícito a ojos del público, incluso de forma totalmente subliminal.

Como apunta el blog de marketingdirecto.com en uno de sus posts, la tendencia actual es utilizar los estímulos de tipo sexual en la publicidad “sin justificación aparente”, sólo porque encuentra en las “inclinaciones humanas” (como el sexo) el mejor vehículo para lograr ventas.

 

 

Otros publicistas explican la abundancia de sexo en los mensajes publicitarios aludiendo a que la publicidad juega con las “carencias emocionales, sexuales”, etc de las personas, con el objetivo final de hacer creer al receptor que la compra del producto va a librarle de esas carencias, incluso a suplirlas.

Sea como fuere, parece que la ecuación empieza a no causar el mismo efecto, quizás debido que el público comienza a verse algo saturado de este tipo de mensajes. También podría explicarse por la llegada de internet, que ha hecho que el acceso a material mucho menos sutil y sí con contenido abiertamente sexual sea bastante más sencillo.

Debate aparte, por otro lado, merece la cosificación de la mujer en la publicidad. Y es que durante años, la mujer ha sido sinónimo de reclamo, sensualidad y fantasías masculinas. Y lo cierto es que aún hoy no se ha acabado del todo con esta tendencia, aunque también lo es que empieza a existir cierta concienciación acerca de las altas dosis de sexismo que este tipo de publicidad moviliza, y que desde luego no todo vale. De ahí el rechazo a cierta clase de anuncios poco sensibles con este tema.

¿Volveremos a ver ejemplos tan “descarados” como los que incluimos a continuación en la publicidad futura? Probablemente no, pero estudiar su contenido no deja de ser curioso. Sobre todo cuando nos aproximamos a anuncios algo más lejanos en el tiempo y los miramos y analizamos desde un prisma más actual. Entre ellos tenemos desde anuncios de comida hasta antitabaco, pasando por bebidas, cremas, peluquerías o coches. Veámoslos:

 

 

 

 

 

 

Y vosotros, ¿qué pensáis? ¿Vamos camino de una publicidad con menos contenido sexual y más igualitaria o los publicistas (y sobre todo los anunciantes) querrán seguir explotando la tendencia un poco más? ¿Hemos evolucionado algo con respecto a los anuncios que se hacían hace unos años? ¿Somos más sutiles? Preguntas hay un montón. Y respuestas posibles, desde luego, también. ¿Quién sabe…?

 

Fuentes: forbes.es, marketingdirecto.com, puromarketing.com, doctorjekyll.com.

Deja un comentario